Sobre mí

MI RECORRIDO PROFESIONAL

Desde mis estudios hasta ahora he trabajado en contextos muy diferentes, pero todos ellos me han enseñado algo en común: detrás de cada conducta hay una historia y un contexto que merece ser comprendido.

Durante mis prácticas en el ámbito penitenciario aprendí, sobre todo, a escuchar a personas que habitualmente han sido situadas al margen de la sociedad, acercándome a sus historias sin reducirlas a sus conductas ni a las etiquetas que las acompañaban. Aprendí a entender a cada persona dentro de su contexto y de su historia de aprendizaje, comprendiendo que muchas de nuestras formas de relacionarnos con el mundo se construyen a partir de las experiencias que hemos vivido. Pero también descubrí algo fundamental: haber aprendido una determinada manera de relacionarnos con el entorno no significa que no podamos aprender otras. Parte de mi trabajo consiste precisamente en acompañar a las personas a desarrollar nuevas estrategias y ampliar sus recursos para relacionarse consigo mismas, con los demás y con el mundo de una manera más saludable y acorde con la vida que quieren construir.

Actualmente trabajo en un centro de atención a personas sin hogar, donde tengo contacto diario con situaciones de enorme sufrimiento, pero también con historias de resistencia, capacidad de adaptación y lucha constante por salir adelante. Este trabajo me ha enseñado que el sufrimiento psicológico no puede entenderse únicamente desde el individuo. Necesitamos vínculos, pertenencia y una comunidad que nos sostenga. Por eso, doy un valor especial a la construcción de relaciones estables y seguras y a la recuperación de una red de apoyo significativa.

Hay una idea que guía especialmente mi manera de entender a las personas: “Las personas hacen lo mejor que pueden con los recursos que tienen.” Esto no significa justificar cualquier conducta, sino intentar comprenderla antes de juzgarla. Cuando comprendemos para qué aprendimos a hacer lo que hacemos, podemos empezar a encontrar otras formas de responder que quizá hoy nos permitan vivir de una manera diferente.

Trabajo desde una perspectiva conductual contextual, lo que significa que entiendo que el sufrimiento forma parte inevitable de la experiencia humana y que no siempre podemos evitar lo que sentimos, pensamos o vivimos. Sin embargo, sí podemos aprender a relacionarnos de otra manera con ello.

La terapia no consiste en luchar constantemente contra aquello que nos duele, sino en hacer espacio para lo que no podemos cambiar y, al mismo tiempo, recuperar la capacidad de elegir hacia dónde queremos dirigir nuestra vida.

Por eso, mi objetivo no es ayudarte a convertirte en otra persona ni a eliminar todo aquello que te hace sufrir. Es acompañarte a comprender tus patrones, ampliar tus posibilidades de respuesta y acercarte, paso a paso, a la vida y a las relaciones que son importantes para ti.